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Comunidades de propietarios

La pregunta no es si llegarán. Es cómo va a entrar el primero.

En cuanto un vecino instala su cargador por libre, su recorrido se convierte en el recorrido del garaje. El siguiente tiene que esquivarlo, el tercero también, y llega un momento en que no cabe un cable más por el forjado. Preinstalar es decidir una vez, en junta, cómo se electrifica el edificio, en lugar de heredar el trazado de quien se adelantó.

Tres razones para hacerlo ahora.

Se decide una sola vez

Una junta, un proyecto y un precio cerrado para todo el garaje, en lugar de seis discusiones y seis instalaciones distintas.

El garaje se revaloriza

La inversión se queda en el inmueble. Una plaza con recarga disponible vale más y se alquila antes.

Conectarse después deja de ser obra

Con la bandeja puesta, instalar un punto en una plaza es un trabajo eléctrico de unas horas, no una obra civil.

Cómo se resuelve cada tipo de garaje.

No hay dos garajes iguales, pero sí tres situaciones que se repiten en Madrid. El estudio previo define cuál es la suya y qué recorrido conviene.

  1. Garaje de una planta

    La bandeja sale de la centralización de contadores y recorre el vial principal. Es el caso más sencillo y el más barato por plaza.

  2. Garaje de dos o más plantas

    El paso entre plantas es la partida crítica. Se ejecuta una vez, se sella correctamente y se registra, de modo que bajar a la segunda planta después no vuelve a ser obra.

  3. Garaje con rampa y cuadro fuera

    Cuando el cuadro está fuera del recinto hay que proteger mecánicamente el tramo exterior. Se resuelve con canalización reforzada y registro estanco.

Las preguntas que salen en la junta.

Estas seis se repiten en todas las reuniones. Si le viene bien, un ingeniero nuestro asiste a la junta y las responde en persona.

«Todavía no hay coches eléctricos en el garaje»

Precisamente por eso. Con el garaje limpio, el trazado se diseña una sola vez para todas las plazas, con el mejor recorrido y un precio cerrado. Cuando ya hay instalaciones hechas por libre, el recorrido lo impone quien llegó primero, y cada cargador nuevo sale más caro y más feo que el anterior.

«¿Por qué lo paga toda la comunidad si solo lo usarán algunos?»

Porque no se paga un cargador: se paga una instalación del edificio, igual que la antena colectiva o la entrada de la fibra. El punto de recarga de cada plaza, su instalación individual y su consumo los paga cada propietario cuando decide instalarlo.

«No quiero obras en mi plaza»

No las habrá. Todo el trabajo va por zonas comunes: la bandeja se cuelga del techo siguiendo los viales del garaje. En su plaza no se toca nada hasta que usted decida instalar su punto de recarga.

«¿Lo va a pagar la comunidad en la factura de la luz?»

No. Cada punto se conecta al suministro que corresponda, normalmente el contador de la propia vivienda, así que cada propietario paga exactamente la energía que carga.

«¿Y si luego sale más caro de lo previsto?»

El presupuesto es cerrado y se entrega por escrito antes de la junta, con la memoria técnica y el esquema de trazado. Si el replanteo destapa algo inesperado, se habla antes de tocar un cable.

«¿Quién se encarga de los permisos?»

Nosotros, incluido en el servicio: ejecutamos, certificamos y registramos la instalación ante el organismo competente. La comunidad recibe la documentación firmada por técnico competente.

Qué recibe la comunidad antes de votar.

Sin coste y sin compromiso: memoria técnica, esquema del trazado y desglose económico, listos para adjuntar al acta. Y si lo piden, un ingeniero en la junta para responder a los vecinos.

¿Sois una comunidad de propietarios?

Escribidnos y os preparamos el estudio completo del garaje, con memoria técnica y presupuesto cerrado, para que lo llevéis a la junta.

0 € por adelantadoGarantía de 3 añosLegalización y ayudas incluidas